domingo, 12 de septiembre de 2010

SOÑANDO

Dicen que soñar es gratis, pero yo creo que siempre se tiene que pagar un precio por viajar al maravilloso mundo de los sueños, y es que arroparse en los brazos de Morfeo, implica aceptar la letra pequeña que nunca se lee.

Quizás pretenda huir de los sentimientos que caminan de la mano junto a las emociones, pero es inevitable sentirse vulnerable cuando tu mente se encuentra fantaseando en ese mundo que tantos colores, hadas y duendes tiene.

Soñar significa sentir, sonreír cuando despiertas y crees que se ha hecho realidad, llorar, cuando el vacío retumba dentro de tu corazón, al darte cuenta que no, que ninguno de tus sueños ha traspasado la línea que separa a esos universos paralelos, tan lejanos y a la misma vez tan cercanos.

Te sientes frágil cuando descubres que por mucho que niegues, tú también sueñas, pero, ¿alguna vez has dejado de hacerlo? Y todas las veces que lo has hecho, has pagado el precio de sentir como la sangre recorre tu cuerpo, bombeando con más fuerza a cada lágrima o resquicio de felicidad, con cada uno de esos suspiros, con esas cosquillas que recorren tu estómago por sentirte emocionado, o aterrado.

Y es que, si existe algún momento del día en el que soy consciente de lo vulnerable que puedo llegar a ser en una determinada circunstancia, es cuando estoy en mi cama solo, soñando despierto, o dormido. Descubro que sí, que no soy tan fuerte, que mi cabeza vuela sin permiso, que mis manos dibujan cinturas, que las estrellas iluminan mi cielo, que mi mundo no es tan diferente al tuyo.

Y me siento desnudo cada vez que el cielo me envuelve con el reflejo de un corazón y destapa cada una de mis mentiras, ¿tan poco sé disimular? Pero luego llega el día con su luz y un tupido velo oculta de nuevo mis temores.

martes, 10 de agosto de 2010

A LA HORA DE LA SIESTA

Imagino por unos momentos que ella está acostada en la cama, sobre una colcha de colores. Tiene apoyada la cabecita en una perfecta almohada de látex.

Pies descalzos, respiración pausada, algunos mechones de su cabello reposando sobre sus hombros, una mano sobre su tripita plana y el otro brazo junto a su cuerpo, estirado y dejando ver la pulsera plateada en su muñeca derecha.

Se la ve tremendamente relajada. Su pecho se mueve marcando el ritmo de su respiración. Esos ojos benditos están cerrados adentrándose en el increíble mundo de los sueños de colores. Su boca, ligeramente entreabierta, permite que el aire circule a través de sus perfectos labios.

Su camiseta clara tiene un escote bajo y circular, dejando ver el nacimiento del pecho, y se adivina sin problemas su silueta con esos pantalones cortos y cómodos. Su sujetador amarillo está sobre el taburete que ella misma escogió y su bolso negro bandolero descansa en la cabecera de la cama a la altura del suelo.

No me importaría ser su centinela de la siesta, ni el guardián del templo de su cuerpo y su ser... para impedir que alguien osara molestar tan preciado tesoro en ese momento. Detendría las agujas del reloj que marcan el paso de las horas, para que recuperara fuerzas y tomara energía... para apresar la imagen y guardarla en el baúl de mis recuerdos.

Imaginemos que sin que lo hubiéramos previsto gira su cuerpo y se recuesta de lado... mirando hacia la ventana, por la que la entornada persiana permite entrar escasa luz.

Ahora las plantas de sus pies, una junto a otra, están frente a mí. Sus rodillas flexionadas me permiten ver sus fuertes gemelos... y sobre la cintura del pantalón asoman ligeramente sus braguitas y su piel. Se percibe perfectamente su cintura... podría dibujar su cuerpo con los ojos cerrados siguiendo la línea de su cadera.

No podría evitarlo... me acercaría y besaría tiernamente el hombro descubierto que se deja entrever en la penumbra de la habitación... ... ssshhh... cuidado no se despierte... voy a darle ese beso...

viernes, 9 de julio de 2010

INTIMIDAD

Llegas a la intimidad y como si de una desconocida se tratase te detienes a mirarla, posas las palmas de tus manos en su piel y sientes la textura que la envuelve, cierras los ojos y respiras su aire, sintiéndola, si es posible, aún más intima...

Lo relativo a la intimidad es la desnudez, sentir un cuerpo desnudo es lo más íntimo de rozar un alma sin vestidos, tú vuelves a cerrar los ojos y respiras cada milímetro de su piel saboreando sus pulsaciones, ¿será real? Suave, tan suave como los besos en la noche de los sueños, tan dulce como los gemidos mordidos elevando la curvatura de la espalda, tan extraño como la grandeza de la intimidad misma en su esencia.

Quizás, no supe escuchar bien, ¿Qué te dice lo íntimo en la intimidad? Demasiados secretos para ser desvelados en una sola noche, demasiadas complejidades que se visten de sencillos susurros. Las miradas cambian, las lágrimas reflejan el corazón. De cara a la pared como si la cosa no fuese conmigo, miro a mi derecha y estiro mi brazo como si quisiese alcanzar algo, algo que nunca llego a alcanzar, la lejanía, también es íntima.

¿Para qué decir nada? Si el silencio es lo más íntimo que siempre has alcanzado a rozar con la punta de los dedos y sus guiños alumbrados por las estrellas son los únicos que te quisieron arropar noche tras noche, en la intimidad de lo íntimo, en la quietud de la mudez, en privado, en secreto.

¿Quién lo entiende?

sábado, 12 de junio de 2010

SUEÑOS

Hoy mis sentimientos en complicidad con mi corazón me han pedido unos minutos para poder contarte lo que está pasando.

Me abrazo a mis sentimientos, juego con mis pensamientos, salto de un momento a otro con muchísima seguridad, hablo por lo que pienso y actúo por lo que soy.

Te tengo en mi mente contándote cosas que me hacen feliz y en mi corazón adornando todavía ese viaje del que alguna vez te hablé.

Ya no cuento con mi inseguridad y tampoco interrogo mis sentimientos por lo que hago, pues encontré las llaves para cerrar las puertas de esas habitaciones tan oscuras en mí. Archivé ese viejo álbum de fotos para empezar uno nuevo cuando tú lo desees.

Las miradas, caricias, risas, gestos, frases o simplemente palabras sueltas las acomodo en el mejor estante de mi corazón porque son tuyas… mejor dicho nuestras.

Y vivo el presente de tal manera que me hace imaginar el futuro, porque presiento que estás ahí, en cada momento de mis días, en cada segundo de mis horas, y ello me recuerda que si lo deseas… tú puedes ser la razón de mi
felicidad.

Yo siempre te estaré esperando.

domingo, 16 de mayo de 2010

SENTIR


Es difícil dejarse llevar muchas veces por los sentimientos pues se condenan, se matan, se pisotean y se esconden olvidados en “aquel cajón de la mesita de noche” que nunca más se vuelve abrir durante una buena temporada, ¿para qué? si es seguro que volverán a doler.

Y así sucede, que pasan los días y encuentras que una parte de ti se queda constantemente bloqueada ante ciertas situaciones, como por ejemplo una noche a solas con una hoja de papel en blanco y un poquito de tinta para amar.

Pero no siempre tiene por qué ser la sensibilidad la que mande entre mis dedos a la hora de relatar cuentos, historias y fantasías, pues para hablar de estas cosas prefiero el resto de mi cuerpo.

¿Y la dulzura?, ¿y la magia?, ¿y la suavidad? Se acurrucan en unos ojos cerrados que sonríen despacito por si alguien los sorprende brillando un poco más de lo permitido, no, eso está prohibido, pero, que esté prohibido no quiere decir que no se pueda hacer...

Entre picardías, guiños y silencios, recojo todos mis sentimientos y me los llevo conmigo a pasear a la orilla del mar, creo que han estado el tiempo justo y necesario olvidados. Me siento con fuerzas para coger uno por uno y clasificarlos en su rincón correspondiente y seguir caminando con ellos, porque al fin y al cabo, forman parte de mí y yo sin sentir no puedo volar cerca de ti ... preciosa desconocida.

sábado, 24 de abril de 2010

EN ESPERA


Existen misterios, sueños, secretos, verdades y deseos que se envuelven con solo respirar, suspirar y mirar... A veces la locura es tan dulce y frágil que pienso que con un solo paso se romperá y por no perderla me quedo inmóvil observando y sonriendo.

Siento curiosidad por la vida, siento una tremenda curiosidad por todo lo que la rodea. Ya no busco respuestas sino desenlaces, no busco explicaciones sino acciones, ver como das un paso y retrocedes dos, observar cómo me llamas y me buscas y me encuentras...

Te miro, te respiro, te acaricio, te beso y cierro los ojos, solo con sentir que estás ahí me basta y no solo estás sino que me abrazas y yo solo pienso en lo dulce que es la ilógica vestida de locura y lo irracional que puede ser la vida, tan llena de ti.

Es tan sabroso no entender nada, que me comería el deseo mordiendo todos los centímetros de tu piel, arrancando suspiros de donde nadie jamás lo hizo, provocando gemidos de tus labios entreabiertos llamando al aire que le cede la vida y el placer... mirar tus ojos y entender que no tengo que entender nada, esconderme de tu iris abrazando tu espalda mientras la curiosidad mata mi sed sin saciar y me retuerzo de éxtasis.

Mientras lo ilógico siga siendo tan dulce, esperaré de nuevo que aparezcas por fin, mientras la duda se esconde en mi cuerpo… que anhelante guarda tan solo unos pocos misterios sin secretos para los besos.

miércoles, 14 de abril de 2010

TUS BESOS

No quise creerte cuando me dijiste que sencillamente éramos polvo de estrellas, ¿sencillamente? En silencio observaba cómo mirabas el horizonte impresionada por unas lucecitas que asomaban tímidas en el cielo..... ¿qué tendrán ellas que no tenga yo?

--- “Y hasta les puedes pedir deseos” decías aún más hipnotizada, pero hipnotizado me tenías tú a mí...

Nunca en mi vida había hecho algo parecido por una chica. Nunca se me había ocurrido sentarme en la hierba para ver el atardecer mientras un millón de gotas de agua acariciaban mi cuerpo, estaba lloviendo, si, y ahí estabas tú sin importarte lo más mínimo.

Me convenciste con la suculenta propuesta de que si aguantaba media hora contigo sentado debajo de la lluvia me darías un premio como recompensa y yo, inocente de que ese premio sería el primer beso de tus labios acepté.

¿Por qué estaba tan seguro de que sería el primero?.... porque el segundo te lo robaría yo.

¿Por qué no me besa ya? Ese era el único pensamiento que tenía, no podía centrarme en tu teoría de los cuerpos celestes, las gotas de lluvia que aman, los ángeles enamorados... un momento ¿cómo puede el agua amar? Eso era una auténtica tontería, pero yo aguantaba como un verdadero campeón, haciendo que escuchaba y asintiendo con la cabeza a todo lo que decías embobado por tu belleza, fue entonces cuando empezaste a sospechar que no era capaz de escucharte...

--- “¿Sabes?, creo que podemos irnos ya”.
Era una trampa, no entiendo cómo no me di cuenta que eso era una trampa sin compasión, yo, cual robot asentí que si a tu propuesta “si, si si”... ¿cómo que sí?, ¿Y mi beso?, no he estado media hora haciendo el tonto sin más por nada, así que enfadado reclamé lo que era mío: “¿Y mi beso?” te pregunté con un tono desesperado medio disimulado... y pícara sonreíste, “¿Beso?, Yo no te dije nada de un beso, te dije que te daría un premio”. No, no dijiste nada, pero sabías desde un principio lo que yo quería. Supongo que mi cara en ese momento se descompuso y era un auténtico poema ¿cómo se me podía haber escapado eso?

--- “Así que quieres un beso” seguías sonriendo cada vez más traviesa mientras las gotas de lluvia empezaban a evaporarse cuanto más se acercaban a mi cuerpo, debido al calor provocado por la vergüenza de ser el hombre más estúpido del planeta.

--- “Esta noche no habrá beso” dijiste.

Un momento, ¿has dicho esta noche?, ¿Eso quiere decir que no habrá beso? ¡Siiiiiiii…! Procuré que solo fuese gritado en mi mente, aunque creo, que mi cara y mis ojos volvían a ser unos chivatos de mis deseos...

---- “La única condición es que me hagas el amor antes con tus labios, no te lo voy a poner tan fácil” susurraste tan dulcemente, que casi el aire sabia a miel...

No supe que contestarte, en realidad, no había nada que contestar, así que tembloroso y enfadándome con mi cuerpo otra vez, por ser tan traidor que no era capaz de contener en silencio las reacciones de mi corazón, te cerré los ojos lentamente y con mis dedos dibujé el perfil de tus labios besándote al compás de la lluvia, tan solo porque quería mi beso, tan solo porque estaba enamorado, tan solo porque te deseaba....